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  • Foto del escritorJuan P. Abanto

Nueva oportunidad




Había un hombre muy rico que poseía muchos bienes, una gran estancia, mucho ganado, varios empleados, y un único hijo, su heredero. Lo que más le gustaba al hijo era hacer fiestas, estar con sus amigos y ser adulado por ellos. Su padre siempre le advertía que sus amigos solo estarían a su lado mientras él tuviese algo que ofrecerles; después, lo abandonarían.


Un día, el viejo padre, ya avanzado en edad, dijo a sus empleados que le construyan un pequeño establo. Dentro de el, el propio padre preparó una horca y, junto a ella, una placa con algo escrito: PARA QUE NUNCA DESPRECIES LAS PALABRAS DE TU PADRE.


Más tarde, llamó a su hijo lo llevó al establo y le dijo: Hijo mío, ya estoy viejo y, cuando me vaya, tú te encargarás de todo lo que es mío... Y yo sé cuál será tu futuro. Vas a dejar la estancia en manos de los empleados y vas a gastar todo el dinero con tus amigos venderás todos los bienes para sustentarte y, cuando ya no tengas nada, tus amigos se apartarán de ti. Solo entonces te arrepentirás amargamente por no haberme escuchado. Fue por esto que construí esta horca. ¡Ella es para ti! Quiero que me prometas que, si sucede lo que yo te dije, te ahorcarás en ella.

El joven se rió, pensó que era absurdo, pero, para no contradecir a su padre lo prometió, pensando que eso jamás podría suceder.


El tiempo pasó, el padre murió, y su hijo se encargó de todo Y, así como su padre había previsto, el joven gastó todo, vendió los bienes, perdió sus amigos y hasta la propia dignidad. Desesperado y afligido, comenzó a reflexionar sobre su vida y Vio que había sido un tonto. Se acordó de las palabras de su padre y comenzó a decir: Ay, padre mío... Si yo hubiese escuchado tus consejos... Pero ahora es demasiado tarde.

Apesadumbrado, el joven levantó la Vista y vio el estable. Con pasos lentos, se dirigió hasta allá y entrando, vio la horca y la placa llena de polvo, entonces pensó: Yo nunca seguí las palabras de mi padre, no pude alegrarle cuando estaba vivo, pero, al menos esta vez, haré su voluntad. Voy a cumplir mi promesa...


Él subió los escalones y se colocó la cuerda en el cuello, exclamó y dijo: Si yo tuviese una nueva oportunidad. Entonces, se tiró desde lo alto de los escalones. Por un instante, sintió que la cuerda apretaba su garganta... Era el fin. Pero el brazo de la horca era hueco, y se soltó fácilmente y el joven cayó al piso. Sobre él cayeron joyas, esmeraldas, perlas, rubíes, zafiros y brillantes, muchos brillantes...


La horca estaba llena de piedras preciosas y una nota también cayó en medio de ellas. En ella estaba escrito: ¡Ésta es tu nueva oportunidad!


¡Te amo mucho! Con amor, tu viejo padre.

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1 komentarz


ethel44_6
ethel44_6
05 sie 2022

Que hermosa reflexión para los hijos y para mi también, Dios siempre da una oportunidad al sincero arrepentido ,porque la palabra de Dios son las joyas preciosas y debemos valorar y siempre obedecer la guía de Dios.

Muchas gracias hermano por compartir reflexiones tan hermosas ,como estas.

Polub
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